El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
No hagas bien sin mirar a quien.
Haz bien y no mires a quien.
Callemos, que el sordo escucha.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
El tonto ni de Dios goza.
Más honor que honores.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Cada ollero alaba su puchero.
Domingo, domingo, día de pingo.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Interés, cuánto vales.
De todos modos, Juan te llamas.
La burla, para quien le gusta.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Del uso viene el abuso.
No hay enemigo pequeño.
Esto está color de hormiga.
El que su nariz acorta, su cara afea.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Es viejo, pero no pendejo.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Al mal dar, tabaquear.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.