Tronar como un arpa vieja.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Dios castiga, pero no ha palo.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Buen oficio es no tener ninguno.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
En Junio hoz en puño.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
No hay tu tía.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
El tonto ni de Dios goza.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Lo nuevo guarda lo viejo.
El burro al ratón le llamó orejón.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Para el solano, agua en mano.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Más se junta pidiendo que dando.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Mala yerba, mucho crece.
la ropa son alas.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
A brutos da el juego.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
En gran casa, gran gasto se amasa.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.