El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
El que venga atrás que arree.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Solo como Adán en el día de la madre
No oigo, soy de palo.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Tal para cual.
No es quejido, sino que jode.
Flaco hombre, mucho come.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Hombre cortés, de todos estimado es.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Una palabra deja caer una casa.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Dejadle correr, que él parará.
Chico pueblo, grande infierno.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
A caballo grande, grandes espuelas.
Un real de deuda, otro acarrea.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Julio, lo verde y lo maduro.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Honor a quien honor merece.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
El que tiene es el que pierde.