Alabanza propia, mentira clara.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Haciendo se aprende a hacer.
Rama larga, pronto se troncha.
El que demonios da, diablos recibe.
Es el mismo músico, pero con diferente son.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Hortelano tonto, patata gorda.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Del ahorro viene el logro.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
De tal palo tal astilla.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Hablar más que lora mojada.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Boca de miel y manos de hiel.
Ajo hervido, ajo perdido.
Yo que callo, piedras apaño.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Buey viejo asienta bien el paso.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Del favor nace el ingrato.
Oír como quien oye llover.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Un amigo vale cien parientes