Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Del mal vino, buena borrachera.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
Mal ojo le veo al tuerto.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
Cada hombre deja sus huellas.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
El que primero llega, ése la calza.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Si quieres que crezca más, en la luna llena lo has de podar.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Rectificar es de sabios.
Vivir juntado es igual que casado.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
A buena confesión, mala penitencia.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Buscarle cinco pies al gato.
Las armas las cargan el diablo.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Al enemigo, ni agua.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Buen corazón vence mala andanza.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Ganado suelto bien retoza.