El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Burro cansado, burro empalmado.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Donde entra beber, sale saber.
Para San Antón, gallinita pon.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
No quieras tapar el sol con un dedo.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
El recurso más eficaz para ahorrar dinero es el trabajo.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
La alegría es gemela
El ejercicio hace maestro al novicio.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
El que no sabe, es como el que no ve.