Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Can que mucho lame, saca sangre.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Más haces callando que gritando.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Dame dineros y no consejos.
Dejadle correr, que él parará.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Gente castellana, gente sana.
La carta, corta, clara y bien notada.
El papel que se rompa él.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Casa en canto, y viña en pago.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
Tanto le alabas que nunca acabas.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Zapato que aprieta, no me peta.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Baila Antón según le hacen el son.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.