Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Escarba la graja, mal para su casa.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Te casaste, la cagaste.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Se encontró con la horma de su zapato.
Do se saca y no se pon, pronto se le ve el hondón.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Bien o mal, junta caudal.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Juez con prisa, juez que yerra.
Lentejas, comida de viejas.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
A la ocasión la pintan calva.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
La zorra no se anda a grillos.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Pedir peras al olmo.
Lo dicho, dicho está.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
A la virtud, menester hace espaldas.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
A amante que no es osado, dale de lado.
El que está a las duras, está a las maduras.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
Donde hay yeguas, potros nacen.
Hacer buenas (o malas) migas.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
La bondad, quien la tiene la da.
Cuando tu ibas, yo venia.