El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
A persona lisonjera no le des oreja.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Mal haya carbón de haya.
Cazador, mentidor.
La vida del puerco, corta y gorda.
El que presta, a pedir se atiene.
A Dios, lo mejor.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Cada oveja con su pareja.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Quien bien siembra, bien coge.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
A cada cañada le llega su añada.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Cuando fueres a la boda, deja puesta tu olla.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
A gallo viejo gallina joven.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
El hombre pone y la mujer dispone.
El vino es la teta del viejo.
Ahullama no pare calabaza.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Abrojos, abren ojos.
La esperanza alegra el alma.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
La burla, para quien le gusta.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Lo que ha de ser, va siendo.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Pecado callado, medio perdonado.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
A mucho vino, poco tino.