Alábate cesto, que venderte quiero.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Intimidades, solo en las mocedades.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Puta en ventana, mala mañana.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Oveja que anda, bocado halla.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Aguja que doble, para sastre pobre.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
A los tuyos, con razón o sin ella.
La tierra que me sé, por madre la he.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
El que bebe alante, bebe agua limpia.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Come para vivir y bebe para comer.
Gallina nueva, para ponedora; gallina vieja, para incubadora.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Ladra de noche para economizar perro.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Nunca con menores, entables amores.
Palabra suave llegar al alma sabe.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
La edad primero que la belleza.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Los casados, casa quieren.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Despacio, que llevo prisa.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.