A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Burro adornado, busca mercado.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Dale con que va a llover.
Otoño entrante, barriga tirante.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
A la mula vieja, alivialé la reja.
De buen caldo, buenas sopas.
Para San Antón, gallinita pon.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Vino sacado hay que gastarlo.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
¡Se nos creció el enano!
Alabanza propia es vituperio.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Nunca olvides tu casa.
A cabo de rato, Andújar.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Cada cual mire por su cuchar.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
A casa vieja, portada nueva.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Redondear la arepa.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.