El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
No jales que descobijas.
A lo hecho, pecho.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Abogacía que no zorrocía.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
La vida es así, y el día es hoy.
En la cancha se ven los gallos.
A misa, no se va con prisa.
Malos reyes, muchas leyes.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Febrero, cebadero.
Arandino, borracho fino.
Cabeza grande, talento chico.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Por San Blas, una hora más.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
No hay grandes hombres para el ayuda de cámara.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Ni es carne, ni es pecado.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Cruz y raya, para que me vaya.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Claridad, y no en el caldo.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Fue sin querer...queriendo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.