No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
A lo hecho, pecho.
Abogacía que no zorrocía.
En la cancha se ven los gallos.
La vida es así, y el día es hoy.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
A misa, no se va con prisa.
Malos reyes, muchas leyes.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Cabeza grande, talento chico.
Por San Blas, una hora más.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Febrero, cebadero.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Arandino, borracho fino.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Ni es carne, ni es pecado.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Cruz y raya, para que me vaya.
No hay grandes hombres para el ayuda de cámara.
Mulas y putas siempre piensan unas.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Claridad, y no en el caldo.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Fue sin querer...queriendo.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Tras buen soplo, buen sorbo.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.