Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
No hay secreto si tres lo saben.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Panza llena, quita pena.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Cada cual ha de llevar su carga.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Quien ama, teme.
Ayudaté y serás ayudado.
Poco y entre zarzas.
El que con cojos anda se llama bastón.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Perros raspan, pero la caravana passa.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
De todas maneras, aguaderas.
Al hombre mayor, dale honor.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Por el becerro se amansa la vaca
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Cosa muy querida, presto perdida.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Acabada la misa, se parten las obladas.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Mediado enero, mete obrero.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Más ordinario que una monja en guayos.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Quien te quiere, te aporrea.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Llave puesta, puerta abierta.