Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Ir a amarrar el zorro.
Buen oficio es no tener ninguno.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Cinco: por el culo te la hinco.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
El arma es enemiga de su dueño.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Las malas nuevas, pronto llegan.