Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
A quien da y perdona, nácele una corona.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Cinco: por el culo te la hinco.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Buen oficio es no tener ninguno.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
El arma es enemiga de su dueño.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Lo que dejes para después, para después se queda.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada