La suerte es de los audaces.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
De todos modos, Juan te llamas.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Refran viejo, nunca miente.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Jugarse hasta la camisa.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
¿Queres dormir al sueño?
Más puede Dios que el diablo.
El que persevera triunfa.
Dios da, nunca vende.
Molino que no muele, algo le duele.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Buey viejo asienta bien el paso.
Los sordos no oyen, pero componen.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Obra hecha, dinero espera.
El pobre de su pobreza no sale.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Me traen por la calle de la amargura.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Hombre probo y recio, no tiene precio.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Donde hay orden, hay bendición.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Al asno lerdo, arriero loco.