La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Cada grumo tiene su humo.
Dar palos de ciego.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Pan con queso sabe a beso.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
El que vende un caballo es porque patea.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
La cebolla engorda la polla.
El que da porque le den, engañado debe ser.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Fía mucho, más no a muchos.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Más caga un buey que cien golondrinas.
El que mucho abarca, poco acaba.
Quemar la casa para cazar el ratón.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Perro no come perro.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
De luengas vías, luengas mentiras.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Quién más te quiere, te hará llorar.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Cielo a corderos, agua a calderos.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.