Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Compañía, ni con la cobija.
A la hija casada sálennos yernos.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
La mala vida acaba en mala muerte.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
No es posible hacer marchar al buey más rápido si el no lo cree necesario.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
En caliente ni se siente.
Haz favores y tendrás enemigos.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
La intención es lo que vale.
Agua corriente, no daña el diente.
Échate este trompo a la uña.
Al freír de los huevos lo veréis.
Llegar y besar el santo.
No hay tonto para su provecho.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
La dieta cura más que el bisturí.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
La lengua es el castigo del cuerpo.
De cualquier nube sale un chubasco.
Despacito por las piedras
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Probando es como se guisa.