Arco en el cielo, agua en el suelo.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Para San Vicente, enero pierde un diente.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
A rey muerto, principe coronado.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Cuando tu ibas, yo venia.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
Quien se casa, casa quiere.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
De cuero ajeno, correas largas.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
A la de tres va la vencida.
Dios nos coja confesados.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Ley puesta, trampa hecha.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Es más terco que una mula.
La unión hace fuerza.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
A barbas honradas, honras colmadas.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Al pan pan y al vino vino.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
Jornada emprendida, medio concluida.
Cada uno se rasca donde le pica.
El toro y el melón, como salen, son.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.