Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Todo lo muy, es malo.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Amores reñidos, los más queridos.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Dádivas quebrantan peñas.
La esperanza es la última en morir.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Amor de corneta, de diana a retreta.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Gozo que no se comunica, se achica.
Llegó el momento de la verdad.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
A la bota, darla el beso después del queso.
Hay que cortar por lo sano.
Quien bien quiere, bien obedece.
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Más perdido que un moco en una oreja.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
A viña vieja, amo nuevo.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Para pelear se necesitan dos.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Con agua pasada, no muele el molino.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Hablara yo para mañana.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
En verano hasta el más seco suda.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Hay que poner remedio a tiempo.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.