¿Mirón y errarla?.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
El amor entra por la cocina.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Dar al olvido.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
No hagas mal y no habrás miedo.
Quien no da nudo, pierde punto.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Abril, uno bueno entre mil.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Siempre la cuba huele a la uva.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Dádiva forzada no merece gracias.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Hoy no se fía, mañana sí.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La prisa es la madre de la imperfección.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Nadie debe vivir pobre por morir rico.
El que duerme con niños amanece mojado.
El pobre es un extranjero en su país.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Dar caramelo.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
En la cancha se ven los gallos.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Más peligroso que mono con navaja.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Buena vida si refrenas tu ira.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Ningún perro lamiendo engorda.
Freír todo el arenque para comer las huevas
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
De boca para fuera.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.