Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Al loco y al toro, dale corro.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
El que da primero da dos veces.
Es mucho arroz para este pollo.
Parejo como las calles de León.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Casa de concejo, pajar de viejo.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Nunca llueve a gusto de todos.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Casa convidada, pobre y denostada.
El que mal vive, poco vive.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
A largos días, largos trabajos.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Buena es la linde entre hermanos.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Lo barato, sale caro.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Comprar a alforjas y vender a onzas.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.