Paga el puerco lo que hizo el perro.
El que mucho habla, mucho yerra.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Más vale aprovechar que tirar.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Entre bueyes no hay cornadas.
Más da el duro que el desnudo.
Con chatos, poco o ningún trato.
En vender y comprar, no hay amistad.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Gran mal padece quien amores atiende.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Al agradecido, más de lo pedido.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
La jodienda no tiene enmienda.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
El diablo es puerco.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Dos no riñen si uno no quiere.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Tienes más cara que un saco perras.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.