Gusto secreto, no es gusto entero.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Buena barba, de todos es honrada.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
El avariento nunca está contento.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Bien está lo que bien acaba.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
La mujer buena, inapreciable prenda.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Todo salto tiene riesgo.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
En la causa está el remedio.
No hay hombre sin hombres.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Donde hay nobleza, hay largueza.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Una rata dentro de una tinaja.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
La alegría todo mal espanta
Al buen amar, nunca le falta que dar.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Hay que dar para recibir.
Al dedo malo, todo se le pega.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Quien es feliz habla poco
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Quien acomete vence.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El trato engendra el cariño.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
La confianza da asco
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.