Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Todo lo que no se da, se pierde.
Donde hay orden, hay bendición.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
La vida pende de un hilo.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Dádivas quebrantan peñas.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
El que no mira, suspira.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Jugar al abejón con alguien.
El que fía, o pierde o porfía.
Quien mucho desea, mucho teme.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Si quieres adquirir conocimientos, hazte el ignorante.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Los celos ciegan la razón.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
La respuesta más rápida es la acción.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
No te salgas por la tangente.
La prudencia nunca yerra.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Tierra por medio, para poner remedio.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
El flojo trabaja doble.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
El rico nunca está satisfecho.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.