Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Quien bien siembra, bien coge.
Una abeja no hace colmena.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Hacer oídos de mercader.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Pastelero a tus pasteles.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Cien refranes, cien verdades.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
A chico mal, gran trapo.
Chico pueblo, grande infierno.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.