Gallina que no pone huevos, al puchero.
Donde hay voluntad, hay un camino.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
La suerte y la muerte no escogen.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
El que tiene boca, se equivoca.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Lo que abunda no daña.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Igual con igual va bien cada cual.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A pan duro, diente agudo.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Ser el último orejón del tarro.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
El peligro que no se teme, más presto viene.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Buen podador, buen viñador.
Modestia exagerada, modestia falsa.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Después de la guerra, todos son generales.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Meter aguja y sacar reja.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Es tonto, pero se mete en casa.
A traidor, traidor y medio.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Ponerse la tapa en la cabeza
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Quien te altera te controla.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.