Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Labrador lunero, no llena el granero.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Los vicios no necesitan maestro.
A buen santo te encomiendas.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El que no corre, vuela.
A los tuyos, con razón o sin ella.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
La vida es un deber a cumplir
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Boca abierta, dientes de oro.
Tal para cual.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Siempre habla quien menos puede.
Quien bien quiere, tarde olvida.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
A ruin, ruin y medio.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.