Jugar la vida al tablero.
El sentido común es, el menos común que ves.
En hacer bien nunca se pierde.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Todo lo que no es dado es perdido
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Llegar a ser, ascendiendo, es mejor que nacer siendo.
La verdad sale en boca de los niños.
De lo perdido, lo que aparezca.
La variedad place a la voluntad.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Inútil como bocina de avión.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
La conciencia vale por cien testigos.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
A brutos da el juego.
La alegría es el mundo de la libertad
El hombre más insignificante y débil puede hacer algún daño.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Hombre amañado, para todo es apañado.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Donde Dios no puso, no puede haber.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Bachiller en medicina, confunde el vino con la orina.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Boca que no habla, Dios no la oye.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Bien vivió quien bien se escondió.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
Hijo solo, hijo bobo.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Hay que ver para creer.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Buena fama, hurto encubre.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.