Hombre hablador, nunca hacedor.
Pan con sudor, sabe mejor.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Salud perdida, salud gemida.
Hacer frotaciones con cáscara de vaca.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Adulador; él es tu enemigo peor.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Julio, lo verde y lo maduro.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Eso no te lo despinta nadie.
El caracol donde nace, pace.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
A feria vayas que más valgas.
El más abusado se ahoga en el vado.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Beber, hasta la hez.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Le puso el dedo en la llaga.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Chancho limpio nunca engorda.
A Dios, llamaron tú.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Mal viene el Don con la carga de paja.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
A burra vieja, albarda nueva.
Baila Antón según le hacen el son.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Santo Tomé, ver y creer.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.