La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Mal ajeno es ruin consuelo.
En buena casa, mal inquilino.
Boca de miel y manos de hiel.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
El diente de la cabra menos come que daña.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Te conozco mascarita
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
Aseada aunque sea jorobada.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Dios da frío según la ropa.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
El que tenga tienda, que la atienda.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
Hacer de tripas corazón.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
El tonto ni de Dios goza.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
La suerte está echada.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Vino mezclado, vino endiablado.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
Buena barba, de todos es honrada.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Hablar a tontas y a locas.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.