A gran salto, gran quebranto.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Irse de picos pardos.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Perejil de Mayo, perejil de todo el año.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
Buey viejo asienta bien el paso.
A manos frías, corazón ardiente.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Todos son unos, muertos y difuntos.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Quien tiene tienda que la atienda.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Da y ten, y harás bien.
Desee bien, sea bueno.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
No necesito tecomates para nadar.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Redondear la arepa.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Muerte deseada, vida prolongada.
El hábito es una camisa de hierro.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Vino sacado hay que gastarlo.
El hombre propone y Dios dispone.
Ama el sol, el que tiene sombra
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Dios castiga sin piedra ni palo.