No tienes dedos para el piano
Haces mal, espera otro tal.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Caridad y amor no quieren tambor.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
La batata la hizo Dios, el boniato, no.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
A confesión de parte relevo de prueba.
Amor comprado, dale por vendido.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
El que jura miente.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
No lo hurta, lo hereda.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El que llega tarde, no bebe caldo
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Febrero el corto, el pan de todos.
Quien no da nudo, pierde punto.
Foso y vallado, buen cercado.
A bien obrar, bien pagar.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Abril, uno bueno entre mil.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Buena burra hemos comprado.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Cuando la culebra canta, señal de agua.
Cada cual se cuelga lo que mata.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.