Fíate del santo y no le prendas vela.
Dos no discuten si uno no quiere.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Allega, allegador, para buen derramador.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Hija la primera, del padre entera.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Hacer de tripas corazón.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Para el solano, agua en mano.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
A buen puerto vas por agua.
Todos los oficios son difíciles.
El amor todo lo vence.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Costumbre hace la ley.
Espéjate para que veas cómo eres.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Donde hay duda hay libertad.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Amor con casada, vida arriesgada.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Cada criatura obra según su natura.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
La venganza es un plato para tomar frío.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Ponte al sol y harás sombra.
Un loco hace ciento.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.