Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás.
A la mujer brava, la soga larga.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
El amor es tan fuerte como la muerte.
En Junio hoz en puño.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Buena vida si refrenas tu ira.
Cada cual ha de llevar su carga.
La fe no tiene miedo.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
El que manda, manda.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Fingir locura, es a veces cordura.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
No hay pero que valga.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Amor y muerte, nada más fuerte.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Para pelear se necesitan dos.
No dar su brazo a torcer.
El burro adelante y la carga atrás.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Palabra de boca, piedra de honda.
El que persevera triunfa.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Tras la fortuna guía el favor.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Luna con cerco, lluvia y viento.
La virtud ennoblece.
Las armas las cargan el diablo.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.