El cariño alimenta tanto como el odio consume
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Detrás de los picos van los chicos.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
De cuero ajeno, correas largas.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
A confite de monja pan de azúcar.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Las letras con sangre entran.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Quien sabe, sabe.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Don López, que mata siete de un golpe.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Es el tercero en discordia.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Hasta los animales se fastidian.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
A donde te duele, ahí te daré.
El interés es más fuerte que el amor.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Más vuela la fama mala que la buena.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
A gran arroyo, pasar postrero.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.