Olla tiznada, bien es guisada.
El que se apura, poco dura.
Quien bien ata, bien desata.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Boca abierta, dientes de oro.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
A la fortuna, por los cuernos.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
La mujer golosa o puta o ladrona.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
El tiempo vuela, que se las pela.
Matar pulgas a balazos.
El necio dispara pronto sus dardos.
Hombre harto, no es comilón.
Échale guindas al pavo.
Al amigo con su vicio.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Ojo al parche.
Al roto, patadas y porotos.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
El que rompe, paga.
El diablo nunca duerme.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
No se debe escupir al cielo.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Tiene el sartén por el mango.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Ese huevo, quiere sal.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Por donde pasa moja.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.