Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Parecer uña y carne.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A nadie le amarga un dulce.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Gente de montaña, gente de maña.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Los patos marinos anuncian nieve.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Comida que escasea, bien se saborea.
Quien calla otorga
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El que se convida, fácil es de hartar.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Tarea que agrada, presto se acaba.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
El que algo teme, algo debe.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Está mal pelado el chancho.
El estreñido muere de cursos.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Juntos en las duras y en las maduras.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
A días claros, oscuros nublados.
Berzas en enero, saben como carnero.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Agua fina saca la espina.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
La ira es locura el tiempo que dura.
Pan ajeno nunca es tierno.
El más fuerte teme a la muerte.
Sospechar y temer, enemigos del placer.