Siempre hay un roto para un descosido.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Bailar con la más fea.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Date a deseo y olerás a poleo.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
La lujuria nunca duerme.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Puso pies en polvorosa.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Salir del fuego para caer a las brasas.
De pico, todos somos ricos.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
No seas mono, porque te bailan.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Después de un gustazo, un trancazo.
Actividad cría prosperidad.
Son más los días que las alegrías.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
La alegría es gemela
Costumbre mala, desterrarla.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
A bloque, la casa en roque.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
A roma va, dinero llevará.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Creerse el papá de los helados.
Es tiempo de vacas flacas
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.