Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
El proletariado no tiene patria, se la impone el capital.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Comida hecha, amistad deshecha.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
A quien feo ama, bonito le parece.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Al gorrino y al melón, calor.
Hombre anciano, juicio sano.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Quien hizo una, hará ciento.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Que cada cual espante sus pulgas.
Guay del malo y de su día malo.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Don Din nunca parece ruin.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
El que es pendejo ni de dios goza.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Ni en pelea de perros te he visto
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Más matan cenas que guerras.
Baila más que un trompo.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
El mundo es de los audaces.
Vale más ser ralos que calvos.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Año de pitones, año de cabrones.