A lo lejos mirar y en casa quedar.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
Tras cada pregón, azote.
Hacer ruido, para sacar partido.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
El que debe y paga, descansa.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Nada con nada, total nada.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
A fullero, fullero y medio.
El tiempo es oro.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
El que poco tiene a poco aspira.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Dinero guardado, barco amarrado.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Quien te quiere, no te hiere.
Real ahorrado, real ganado.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
No hay mejor salsa que el hambre.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Donde dije digo, digo Diego.
Es más bueno que el pan.
Que con su pan se lo coman.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
De padres bocois hijos cubetas.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
La caza y los negocios quieren porfía.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.