Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Las penas con pan son buenas.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Para el gusto se hicieron los colores.
El que bien te quiere te hará llorar.
Despacito y buena letra.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
Antes muerte que vergüenza.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
La unión hace fuerza.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Hablando nos entendemos.
Faldas largas, algo ocultan.
Bien está el pájaro en su nido.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El tiempo de Dios es perfecto.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Hay que dar para recibir.
Hacer pinitos.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Amor y muerte, nada más fuerte.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Buscarle la quinta pata al gato.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.