Con otra idea llegaron a la aldea.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
Tripa vacía, suena pronto.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Es más listo que el hambre.
Un pie calzado y otro descalzo
No es lo mismo verla venir que bailar con ella.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Entre lo salado y lo soso está el punto sabroso.
Sin sal, todo sabe mal.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Intimar con ninguno; trato con todos.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Antes que el deber está el beber.
Hacer de su capa un sayo.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Chilla más que un camionao é pollos.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Dios era bueno para negociante.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Quien dice lo que no siente, miente.
De una mentira ciento se derivan.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Cuando tu ibas, yo venia.
Cada gallina a su gallinero.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
A tres azadonadas, sacar agua.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Andar el tiempo y vernos hemos.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Por el becerro se amansa la vaca
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Fuiste doncella y viniste parida.
De esa manera, mi abuela.
Como es el padre, así es el hijo.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.