Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Gratis, hasta las puñaladas.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El elefante se siente fuerte gracias a sus músculos.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Pan y vino andan camino.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Las ideas están exentas de impuestos.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Cielo estrellado, tiempo variado.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
Llegaste como caído del cielo.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
En casa llena presto se guisa la cena.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Patada de yegua no duele.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.