Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Despedida de borrachos.
Freno y espuela es buena escuela.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Llave puesta, puerta abierta.
A buey viejo, no le cates abrigo.
El que se brinda se sobra.
Ramos mojados, ésos mejorados.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.
Hacerte amigo del juez
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Come, que de lo yuyo comes.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Llevar bien puestos los calzones.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
El corazón no habla, pero adivina.
La primera señora, la segunda escoba.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Susto meado mejor que sangrado.
El que la deba, que la pague.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Cada quien, con su cada cual.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
El que trae , lleva.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
La belleza es un reino que dura poco
A los treinta doncellez, muy rara vez.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
A más años, más desengaños.