Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Quien se quemare, que sople.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
Duro de cocer, duro de comer.
A cada cañada le llega su añada.
Amor no sufre ausencia.
El tiempo todo lo amansa.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Hacer enseña a hacer.
Galga salida, a liebre parida.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Mujer refranes, o coja o puñetera.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Compuesta, no hay mujer fea.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Barba remojada, medio afeitada.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
De esta capa nadie se escapa.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Te va a atropellar un carrito de helados.
El primer amor es como la camiseta, siempre va pegada al pecho.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Parecer uña y carne.
El tiempo de Dios es perfecto.
Lo pasado, pisado.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
La obligación es primero que la devoción.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
A misa, no se va con prisa.