Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Abre la boca que te va la sopa.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Amar sin padecer, no puede ser.
Una vez al año, y ésa con daño.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Hombre refranero, medido y certero.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
El tiempo aclara las cosas.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
El que se casa, quiere casa.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Amor de lejos, amor de pendejos.
A donde va la gente, va Vicente.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Vivir es morir lentamente.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El agua en invierno duerme sola.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Bolsa llena, quita las penas.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Mujer precavida vale por dos.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Bien está el pájaro en su nido.
Al higo por amigo
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Del mal, el menos.
Hablar bajo y obrar alto.