A buen santo te encomiendas.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Escoba nueva, barre bien.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
El lunes, ni las gallinas ponen.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Hay que dar para recibir.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Cuando llueve en San Canuto, tres meses justos.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Trato es trato.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Que dulce queda la mano al que da.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
La unión hace fuerza.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
La suerte de la fea, la bella la desea.
El que da primero da dos veces.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
En mediado Noviembre, si no has sembrado, no siembres.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Todo lo quiero: consejo y conejo.
El amor mueve montaña.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Por poco se empieza y a mucho se llega.
Del odio al amor hay solo un paso.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Refrán de palo, refrán de fuego.
El que mucho promete, poco cumple.
La primavera la sangre altera.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.