La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Cuanto más amistad, más claridad.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
A quien no le sobra pan, no críe can.
La vida es así, y el día es hoy.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Voz del pueblo, voz del cielo.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Pan y vino andan camino.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Comer uva y cagar racimo.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Irse a chitos.
En casa del herrero, asador de madero.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Despedida de borrachos.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
La avaricia rompe el saco.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
El amor entra por la cocina.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Roer siempre el mismo hueso
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.